Siento que bloguear y hacer deporte es exactamente lo mismo. En cuanto dejas durante un par de semanas de “ir al gimnasio” volver a calzarse el chándal de las palabras se hace cuesta arriba.Lo que empezó allá por mediados de octubre siendo una cuestión de absoluta pereza comenzó a enredarse con obligaciones laborales, fiestas familiares, imprevistos nada desdeñables... hasta desembocar en una casi imposibilidad de encararme a mis verbos así como la de actualizarme con los vuestros. Pensar en bloguear se acabó convirtiendo en un ejercicio tan desentrenado que ni hallaba las teclas exactas para contar lo que ni siquiera sabía que debía, quería, deseaba o necesitaba contar.
Así que hoy cuento. Me dispongo a estirar las consonantes, a hacer algo de footing con las vocales y tratar así de ponerme en forma para que la obligación de hoy termine en placer mañana, cuando me mire al espejo y vea la musculatura de mis verbos con la soñada belleza que alguna vez, lejana vez, he logrado poseer.
¡ Salud !


